Es posible transformar una pared normal en un área dinámica e interactiva, otorgándole valor y aprovechando la superficie para comunicar un gran abanico de contenidos publicitarios.
Las paredes interactivas invitan a los usuarios a participar de una experiencia con la marca utilizando sus sombras como medio para interactuar, cambiando las imágenes y las proyecciones en la pared por medio de los movimientos de su propio cuerpo.
El usuario se convierte así en actor y partícipe de la comunicación, moviendo personajes u objetos proyectados, revelando mensajes ocultos, provocando sorprendentes efectos especiales con su cuerpo, etc.
El contenido, los efectos, las interacciones y animaciones multimedia pueden ser personalizados y diseñados a medida, adaptándose a cada situación y requerimientos de marketing, ya sea mediante publicidad o entretenimiento interactivo.